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ignacio vleming
El falsismo o arte de las falsificaciones.
Toda obra de arte es la copia de un modelo anterior; por lo que toda obra de arte es esencialmente falsa. No existen ni la inspiración espontánea ni la creación pura.
Los falsistas no somos falsificadores al uso, como han dicho algunos críticos ignorantes. Sencillamente creemos que la Historia del arte es un juego de reflejos sucesivos, de imágenes alteradas por el progreso.
----------------------------------------------La copia es la clave del progreso.
Los falsistas somos un tipo de plagiadores profesionales. La calidad de nuestras obras radica en las siguientes características:
- La similitud con el original, que es tan inquietante hasta confundir a los críticos, e incluso a la prueba del carbono catorce.
- La similitud entre los artistas. Las obras no solo se parecen formalmente; también su espíritu creador es el mismo. Para esto, los falsistas habremos imitado en todo lo posible a los autores originales. Algunos incluso llegarán a hacerse operaciones de cirugía estética.
- La similitud entre los precios. Las galerías y los coleccionistas estarán convencidos de comprar un auténtico Elmyr d'Hory Y todos quedarán contentos.
Perismo o arte de los ladrones.
Los peristas son maestros del furto. Tienen manos largas y disimulo de ladronzuelo. Con una delicadeza extrema saquean los museos de todos sus tesoros. Después van al Rastro y venden un auténtico Velázquez por dos duros. Los mercados de segunda mano están llenos de obras de arte. A un chamarilero le han convertido en conservador jefe de su museo ambulante. “Ya no caben monumentos entre tanta escoria” dice, y mientras los adoquines se derriten de calor.
El servilletismo o arte de papel:
El servilletismo es una vanguardia íntima y de café. La practican algunos poetas anónimos en sus citas clandestinas. Es el arte de la palabra sobre servilletas de papel. Consiste en un intercambio puro de información cultural.
A modo de papiroflexia del verbo se escriben notas al pie, referencias bibliográficas, arrebatos estéticos, ideas emergentes... pensamientos sumergidos.
Los servilletistas no deben olvidarse de guardar la pequeña joya literaria sin firma. Lo espicifidad artística de estas obras radica en los silencios, en lo anecdótico de los soportes. De coma la pobreza de los materiales expresa la sencillez del pensamiento... y de cómo en términos morales se traduce en sencillez del alma.
El museo servilletista sería el interior de una cafetera italiana, la caja de costura de la abuela, la esquina del arcón de los juguetes... modesto y chiquitito, en el que cabrían como máximo dos lectores... dos hojitas que en principio habían sido diseñadas para limpiearse los morros.
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desde que descubriera las dificultades textiles de la literatura, ignacio vleming (1981) ha buscado un tejido poético capaz de sostenerle. por el momento sus investigaciones no han dado resultados reveladores. Tan sólo unas fibras semánticas a las que ha llamado ensayema, parecen ser la aproximación más sutil al bikini lingüístico: ensayo + poema.
ignacio vleming vive en madrid, es licenciado en historia del arte y en comunicación audiovisual. actualmente trabaja como guionista y redactor. ha publicado en quebrados, arenas blancas, cuadernos del minotauro, minotauro digital, deriva, arte américa y réplica21. su trabajo es una obra en desarrollo que puede seguirse día a día en el blog el ojo en la mano, y que pronto encontrará cobijo en el águila ediciones.
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bar sobia, número 2
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