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maría lapachet



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maría lapachet


1

Los rascacielos reflejan sus luces
en el río, negro. Nueva York duerme
mientras te miro y pienso que a tu lado
me he sentido dueña de mi destino
por primera vez. A tu lado...
me considero una privilegiada
por haberte conocido,
por haberme enamorado de ti,
haber sido correspondida,
haber disfrutado de tu amor por tres años,
haber compartido retos contigo
y haber crecido tanto...


2

Hace tiempo me escribías:
ni montañas ni mares
ni el silencio ni la distancia
podrá separarnos.
Menos aún el miedo podrá explotarnos
y debilitar cómo nos amamos
tú y yo, aferrados de la mano...ja!
Que venga el mundo a separarnos!
Te olvidaste de la muerte, César.
La muerte ha venido a quitarme el sitio
a los pies de tu cama. La muerte.
Sin olor, sin voz. Sólo un susurro.
Sólo el pitido de una máquina.
La muerte, tú y yo a solas.


3

Esta tarde viendo a Oprah
he llorado como una tonta
escuchando a la madre de Mattie Stepanek
contar cómo se despidió de su hijo.
Yo también te tuve dos semanas
atado a una cama de hospital
sin querer que te fueras.
Yo también te soborné con viajes
imposibles a Chile y Cordoba,
con puestas de sol y helado
y comida chilena y española.
Yo tambien fui egoísta y te pedí
que no me dejases sola, amor.
Que aguantases un poco más por mí.
Yo también acabé dándome cuenta
de que sólo estabas sufriendo.
Y me despedí de ti y dejé que murieras...

(De La casa de los cajones abiertos y las luces encendidas)



1

Me siento en tus rodillas,
me estremezco al sentir
tu mano en mis muslos.
Tu mano, que sube lentamente
y me pellizca el pubis.
Tu mano, que flirtea con mi ombligo.
Tu mano, que penetra ahora en mi boca.
No quiero ser como mamá,
quiero ser mejor que ella.


2. Perros en celo

Estamos viendo la tele, me miras, te miro, me sonríes,
me besas y acaricias el pecho, me lames los pezones,
te acaricio la polla por encima del pantalón y la noto durisima.
Y acabamos tirados en el marmol frío, tiritando,
riendo, llorando y follando,
chupándonos y lamiéndonos como los perros.


3

Tengo labios de zorra,
ojos de zorra,
piernas de zorra,
culo de zorra,
boca de zorra,
tetas de zorra,
brazos de zorra,
espalda de zorra,
coño de zorra.
Y tu polla es mi chulo.


4

Mis tetas están duras y la barriga
tremendamente hinchada. Sudo,
vomito, escupo, te la chupo.
Me va a venir la regla.
Me limpias con una esponja,
me pasas un dedo por la raja
y puedo ver que se te pone dura.
Me enjuagas la espuma,
me envuelves en una toalla
y me besas la cintura.
Mamá se mosquea
pero tú, yo...
Nosotros
pensamos
que nunca es demasiado tarde
para que un padre duche a su hija.
Nunca es demasiado tarde para recibir
La Caricia del Padre.

(De Suada)



Alguien grita tu nombre desde un tejado y dispara contra ti,
contra un perro abandonado que muere casi sin sufrir,
contra una muchedumbre acojonada y superada por los acontecimientos.
Catorce ancianitas han muerto. Yo era su enfermera.
Yo era su enfermera. Las maté porque eran mías;
porque estaba harta de limpiar sus mierdas cada día.
Cuando me entere de que había alguien disparando
las puse una tras otra en sus sillas de ruedas y esperé
fumándome un cigarro a que quienquiera que fuese
-el de los tiros, hombre o mujer,
no me importa quién haya sido,
le estoy agradecida-
acabara con ellas. Sí, agente, sé de sobra que es
una especie protegida a nivel gubernamental.
Una amiga me cuelga el teléfono y me abre los ojos
y gracias a ella veo, veo, ¿qué ves?
veo azul y violeta, veo verde y gris perla,
veo figuras geométricas y alargadas
y veo a Paul que se me acerca y me previene contra ti
y veo a un perro verde famélico que habla con solemnidad
con solemnidad,
con solemnidad,
con solemnidad,
con solemnidad.
Y veo a Kennedy follando con la Monroe
y veo al demonio con un tridente y un rabo.
Corrección: dos rabos. Uno delante, otro detras.
Se me hace la picha un lío, quiero pecar.
Pecar, pecar, pecar, follar...
Ahora veo a papá y a mamá follando;
ya sé a que puedo atenerme con ella.
Veo a Michael con su hacha, me persigue,
me quiere cortar las alas de plata;
no me atrevo a preguntar por qué me persigue,
no quiero saber por qué a mí me corta las alas de plata
y a mamá la deja libre para volar con alas de acero.
Me refugio en una piscina y otro fugitivo me recrimina
que no tenga huevos para aceptar mi destino con entereza;
de pronto comprendo que estoy en un campo de exterminio.
Me ahogo. Quiero escapar. Intento gritar y
de mi garganta sólo sale música.
Musica y musica y perros atropellados
en la vorágine vertiginosa que te supone ir de un sitio a otro
de un sitio a otro
cada mañana verde, gris o violeta invariablemente
sin saber de dónde vienes ni a adónde vas.
Un cabrón, dos cabrones, tres cabrones...
chupándosela unos a otros, enculándose,
contando monedas, un billete tras otro,
un billete tras otro, verde, marrón, azul...
un billete tras otro sin importar su color porque
el color del dinero no importa, inspira, expira,
importa, exporta hasta hacer millones con los que pagar a
unos obreros Scoffy partiendo losas en la calle
durmiendo en sus casas, dejándose la vida en la calle,
comiendo en sus casas, follando a putas en la calle,
sobacos sudorosos de la España Profunda
que reniegan y viven de la calle para mayor vergüenza
de sus hijas incapacitadas desde antes de nacer,
incapacitadas para cualquier amago de vida social
por unos padres cuyas únicas aspiraciones llegan a
verlas casadas con taxistas, butaneros, barrenderos
y demas personajes anónimos de la España profunda y cañí.
Spain sí que es different ¡y olé! por mucho que
tú, yo y cualquiera en su sano juicio
hayamos renegado de las películas del Landa & Co.
Ese perro absorbe todo lo que te va mal en la vida
los árboles, las estrellas, el sol, la luna, el mar,
los niños jugando en las calles de los suburbios
bajo un árbol,
al lado de un charco
-en el que un borracho
con el abrigo manchado
de barro y sangre potó
anoche-
detrás de la iglesia,
sobre el tejado del supermercado.
Todo lo que va mal sea persona o animal
todo lo que te va mal sea esencia o miseria
este viejo perro flaco lo adivina, lo persigue. Él
absorbe, digiere, asume, recicla, recompone
tus miedos y tus errores. Él entiende el
patético
microcosmos que te has creado a imagen
y semejanza
imagen y semejanza
del espacio vital de un estúpido héroe de película.
No hay héroes en la vida real. Yo no soy la culpable
de tus miserias ¿quieres culpar a alguien?
Pues el perro sugiere que te culpes a ti mismo,
que cojas un buen rifle con bastante munición,
que tengas un par bien puesto,
que te meta una bala entre ceja y ceja como los hombres
¡con dos cojones! ¡coño!
No debe ser tan difícil subirse a un tejado y ponerse a disparar
como los locos, no es tan difícil escapar de una muerte segura,
si se mueren es porque no merecen vivir, porque ansían participar en ese
baile de cojos cabrones en la España que ya no es profunda ni diferente.
Mata a la puta.
Mata al chulo.
Mata al drogata.
Mata al camello.
Mata al camionero.
Mata a la hija del camionero.
Mata a tu madre.
Mata a tu abuela.
Porque el diablo tiene dos rabos
y a mí se me hace la picha un lío.
Sigo sin saber con cuál quedarme.

(Inédito)








córdoba, 1978. ha residido en irlanda e inglaterra. en 2001 viaja a estados unidos, donde estudia management and communications, estableciéndose en nueva york. ha publicado los poemarios new york, new york, a poetic journey (2003) y suada (2004), así como la colección de relatos the year of the cat (2004). su trabajo puede leerse en varias publicaciones on line, y está incluida en la antología de poesía norteamericana the colors of life (edición de howard ely; the international library of poetry, 2004). actualmente trabaja en varios poemarios en inglés, un ensayo feminista sobre polyamory y una novela ambientada en manhattan.

marialapachet@yahoo.com
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