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cristina garcía morales


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cristina garcía morales

Insomnio

En las fases de sueño ligero, la Bella Durmiente rememora una y otra vez a Calderón. Su último libro ha cautivado a todas las doncellas de la Corte. Se reparten los papeles y leen en voz alta en sus aposentos y junto al lago, acompañándose en ocasiones con una lira. Discuten porque todas quieren ser Rosaura, cegadas ante su rebeldía: ponen la voz grave y arrugan las cejas, declamando hasta la extenuación; hincan las rodillas en el suelo, golpean las paredes y corren de un lado a otro apretándose el pecho con las manos. “Es como Juana de Arco, pero sin careto de gabacha reprimida”, se dicen, y hacen que los peines son espadas y las cortinas el bosque.

La Bella Durmiente, en cambio, nunca quiere ser Rosaura, aun apreciando su brío y su desenfado sexual. Se pide siempre el papel de Segismundo. “Belli, tía, pero si es un segregado avocado al crimen”. Pero ella se va al centro del salón, fija los ojos en el horizonte y comienza su parlamento. Le han dicho que cada vez le salen los ay y los mísero de mí más logrados, como si le salieran de más hondo de la garganta. “Belli, tienes que pedirle a tu padre que traiga a Pedro al palacio”, le dicen entre suspiros. “Tan guerrero y tan temeroso de dios, tan poeta y al mismo tiempo tan hombre...”

La Bella Durmiente se despide flojito, como si el corazón le pesara, y vuelve a su cama de cristal en la última almena. Se cepilla el pelo, que tiende concienzudamente en la almohada, y se colorea los labios, que deja entreabiertos y un poco salientes. Piensa que después de tantos años esperándolo, cuando el príncipe llegue no se limitará a un besito, pues empiezan a dolerle las rodillas de tenerlas siempre juntitas; así que últimamente también se afloja el corpiño y deja una pantorrilla descubierta. Entonces piensa en Segismundo, en que ella es cada vez menos hermosa, en que toda la vida es sueño y los sueños sueños son, y así, poco a poco, se queda dormida.


Tiranía

El rey ordenó su propia ejecución. Un segundo antes se había mirado al espejo y se sintió traicionado.


Vocación

Hay que reconocer que el que mejor folla es el fascista. El fascista te coge y te pone contra la pared sujetándote fuerte el culo, que me duran una semana las marcas de los pulgares. Le salen unos gemidos sordos, apretando los dientes, y mira directo a los ojos. Susurra “grita, grita”, y una grita sin importarle los del cuarto de al lado.

Los otros, bueno, hay de todo. El nacionalista me ata a la cama y al comunista le encanta el sesenta y nueve. Mueve bien la lengua, pero una se acaba cansando de tanta simetría. Yo prefiero dejarme hacer y concentrarme en mí misma. Soy del partido liberal.

El más divertido es el anarquista. En cualquier parte: en los baños, en el guardarropa de la recepción, en el ascensor, en los garajes... Y si estamos haciendo cola y él está detrás de mí, me baja un poco la cremallera y me toca por el lado que pega a la pared, parece que lo que estamos es teniendo una conversación muy intensa, yo así, con los labios dentro de la boca. Después no se lava las manos.

En cuanto a mis compañeros, saben llevar el ritmo. Saben acelerar y aminorar en el momento exacto. Aminoran hasta desesperarla a una y luego, antes de darte cuenta, otra vez con la espalda retorcida. Y más acentuado el ciclo cuanto más capitalista, mi colega: un día se me queda dormido, otro día me hace sangrar.

Con el socialista y el conservador no tengo mucho contacto. Los veo pusilánimes, no sé, sin iniciativa. Sus discursos no son buenos, no convencen a nadie. En cambio, al fascista casi le aplaudo, el cabrón: tan bien afeitado, ese mentón ancho, esa cadencia tan medida al hablar. Las mujeres de otros partidos coinciden conmigo: que es el que mejor habla y el que mejor folla.

Yo también estoy bien valorada: que soy delicada pero que no tengo pudor. Me gusta esto. Siempre he querido dedicarme a la política.








granada, 1985. en 2007 interrumpe durante un año sus estudios en derecho y ciencias políticas al ser becada en la fundación antonio gala para jóvenes creadores (córdoba).
sus textos han aparecido en publicaciones como cuentos del alambre: antología de cuentistas granadinos (traspiés, 2004), así como en el libro cuento vivo de andalucía (universidad de guadalajara, méxico, 2006), abierto por inventario (traspiés, 2007) y en el recientemente editado número de otoño 2007 de la revista cultural zut.
en 2003 le fue concedido el primer premio del i concurso de escritores noveles convocado por la consejería de cultura de la junta de andalucía en el marco del pacto andaluz por el libro (papel), una vez más en la modalidad de relato breve. tres años más tarde, en 2006, es premiada por la misma institución en la modalidad de novela corta.
actualmente se pasa el día corrigiendo el que en pocos meses será su primer libro de relatos.