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sergio c. fanjul
Insurrecto
Pasaremos a la clandestinidad. Nos ocultaremos en las alcantarillas, en los cobertizos, en las casas abandonadas. En los resquicios del sistema. Nos echaremos al monte.
Seremos como las sombras, nos moveremos rápido y en silencio. Jamás nos atráparéis. Cuando halléis nuestros escondrijos nosotros ya estaremos lejos, una nota manuscrita diciendo adiós será lo único que dejaremos a nuestras espaldas.
Estaremos organizados. Crearemos redes. Tendremos mensajeros y lenguajes cifrados. Formaremos comandos. Nos armaremos.
Extenderemos planos amarillentos bajo luces mortecinas. Nuestros cuarteles serán oscuros. Llevaremos barbas, boinas puestas de lado y pipas en la boca. Señalaremos con grandes rotuladores rojos nuestros objetivos sobre el mapa.
Oiréis hablar de nosotros, pero no podréis vernos. Estaremos por todas partes, camuflados. Podríamos ser cualquiera. El hombre que se sienta al lado en el metro. La camarera que os sirve una caña. Vuestros propios hijos. Tendréis miedo.
Algunos caerán, los sabemos. Será duro, también lo sabemos. Pero resistiremos hasta la confrontación final. Ese día, un día lejano y tormentoso, nos revelaremos. Saldremos de nuestros agujeros y más vale que Dios os coja confesados pues no mostraremos piedad. Llenaremos de humo vuestras escuelas y universidades. Llenaremos de humo vuestros museos y ministerios. Vuestros edificios oficiales. Llenaremos de humo los transportes públicos y los centros de ocio. Todo lo llenaremos de humo, todo, hasta los ataúdes donde descansan vuestros muertos.
Moriréis tosiendo y tumorados.
Y fumaremos, por fin, donde nos dé la gana.
Amnesia
Parece que no recuerdan. Arbeit mach frei. Inscrito en letras de acero. En las puertas de Auschwitz. El trabajo os hará libres. Parece que no recuerdan. Las estrellas de David. Pintadas con pintura roja. Juden Raus. En las lunas de sus comercios. Judíos fuera. Ni el gueto de Cracovia. Las familias separadas. Largas colas de gente asustada en las plazas. Todos firmes. De pronto. Habían sido sacados de sus casas. De sus camas. En mitad de la noche. Parecen no recordar el hacinamiento. En los trenes. Cruzando páramos nevados. Camino de Dachau. O Mauthausen. O Bergen-Belsen. Tenían que orinarse encima. Y hacía frío. Parecen haber olvidado el humo. Saliendo de la fina chimenea. De la incineradora. Permanentemente. A veces no daba a basto. Y los cuerpos esqueléticos. Cadáveres. Apilados en las arcenes de la carreteras. La cámara de gas. La Solución Final. Las Joy Division. Mujeres mantenidas con vida. Para ser violadas a capricho. Los trabajos forzados. Acompañados de alegre música de orquesta. Parecen haber olvidado. Todo lo que contaban sus abuelos. Que sobrevivieron. Horrorizados ya para siempre. Cómo se tapaban el rostro con las manos. Cada vez que recordaban. La esclavitud. La tortura. La muerte.
Working class heroes
Oigo a los obreros trabajando encima de mi casa. Primero llegan unos muy delicados, hacen pliqui-pliqui con pequeños martillos y colocan azulejos con sus finas manos pálidas, beben de botellas de agua cristalina. Después vienen otros diferentes, otros que imagino como hombres gigantescos de piel curtida portando enormes mazas, las dejan caer con todo su peso sobre el suelo: poooom, pooooom, poooooom. Hay veces que descansan, fuman tabaco negro, maldicen y escupen en el suelo. Me gustaría que bajasen algún día hasta aquí y me abrazasen fuerte, que casi me asfixiasen entre sus brazos, oler su olor a cuero y a sudor y los cosquilleos de sus mostachos rozando mi cuello. Venid y dadme vuestra fuerza de trabajo, acariciadme con vuestros gruesos dedos peludos, dadme un poco de vuestra solidaridad sindical, un poquito, aunque sea, de vuestro amor proletario, gigantes de Turquía pagados con el sucio oro moscovita. Hombres sin camisa de cabellos revueltos, venid a mí, que tengo los huesos curvos de tanto abrazar a una sombra.
Lipstick
Trazo con mi dedo una curva suave sobre tu espalda desnuda, me incorporo y la observo orgulloso creyendo ver el dibujo recién dibujado, como si mi dedo estuviera impregnado en tinta o fuera un lápiz de labios, qué bonito, un lipstick, aunque yo lo que dibujé fue un corazón y no un labio, y además rojo, sí, un corazón carmesí sobre tu espalda morena; al contemplarlo me divierte pensar que dentro de un rato dejarás la cama, te pondrás ese vestido verde que te muestra desnuda de la nuca a la cintura y saldrás a pasear alegre y en tacones por las calles del centro, donde todos te mirarán dándose la vuelta tras un fugaz encuentro con tu cuerpo lindo, todos seguirán tu estela con la mirada, todos te desearán, pero solo yo sabré el dibujo, solo yo veré el corazón bien rojo tatuado en tu espalda o que, tal vez, llevo yo tatuado en la mirada, quién sabe, yo y nadie más que yo, ni siquiera tú, pues duermes boca abajo entre mis piernas ajena a todo este enredo y respirando lento, mientras continúo mirándote e intuyendo cosas que pinto en la pizarra de tu espalda con mi dedo o mi lipstick, sentando a horcajadas sobre tu culo como quien cabalga un pequeño corcel.
Sin título
Y entonces la habitación se tornó en caverna y el silencio ocupó el espacio como una gelatina blanda y espesa, y era difícil para las cosas moverse, y se difuminaban las formas, y la vida y todas las cosas que ella contiene parecían tontas, inútiles y sin sentido y no lograban abrirse paso. La garganta seca.
Tú desnuda y tu cuerpo crepitando como los tambores de una tribu de indígenas con piel de ébano perdida en las selvas del África central tocando rituales de muerte. Imagino tu cuerpo pintado con pintura roja adornado con collares y colmillos de animales salvajes y conchas recogidas en la orilla de las playas de agua cristalina donde sopla un viento de sal. Imagino a una pantera morado oscuro agazapada en la espesura preparada para dar un salto y las garras esperando a desgarrar la carne y recibir la sangre. E imagino unos dioses paganos iracundos condenándonos con su dedo acusador y sus dientes amarillos y el hedor y su furia desatada mostrándonos un infierno de humo y sudor.
El atardecer nos cubre como la piel de un oso y se prepara una batalla. Las palabras se alejan como aves migratorias tomando la ruta errónea. Los soldados se arrastran por pasadizos subterráneos con el pecho desnudo.
Y después, el desprecio.
me (di) vierto
Que me toques los cojones, eso sí, pero que sea con caricia dilatada y no con ímpetu ni urgencia, que tu mano sea pluma y se pose tu lengua húmeda en mi escroto, que dibuje ochos, infinitos, mariposas, y que escale tu lengua dura y rosa el espinazo de mi polla, que no se pierda, que llegue a la cabeza, que la lama, que la mezca, detente tres mil años en la superficie morada y esponjosa, ¿no ves que es una fresa?, ¿no ves que es una fruta que te metes en la boca?
que exista ahora tu mano, de repente, proveniente de lo oscuro y me agarre firme por la base de mi verga, y que entre yo en tu boca y emitas un sonido imperceptible, un gemido, una sorpresa, tus labios son ahora un anillo que me pongo en la entrepierna, más arriba, más abajo, bailando al compás con los dedos de tu mano en un dulce traqueteo que me vuelve delirante, y que sigas un buen rato, que me mires mientras tanto, y compruebes que consiento a ese dedo tan travieso que se mete por mi culo
y que sienta que algo viene, se aproxima sigiloso, en silencio lo primero, ahora fuerte, más potente, algo raro que procede de la nada, de la entraña catacumba y que sienta que ya emerge, que está cálido, que es caliente y que sienta que me vierto, que es extraño, y que dejo mi simiente en tu boca y en tus manos.
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nació en oviedo en 1980, aunque desde hace algunos años
reside en madrid, donde trata de acabar la carrera de astrofísica en la
universidad complutense, antes de que ésta acabe con él. a pesar de tener la
cabeza en las estrellas la mayor parte de su tiempo también se ha dedicado a
la literatura y publicado relatos y artículos en revistas literarias como
fábula, publicaciones universitarias y fanzines como bar sobia. además fue
seleccionado para colaborar con un relato en la antología bis, segunda vez
junto con autores de la talla de jesús ferrero, rafael reig o pilar adón.
mantiene desde el año 2002 el blog planetaimaginario.
blog de sergio c. fanjul
publicaciones con labellavarsovia
bar sobia, número 2
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